Canary information Informationen von kanaren Buscar en visitacanarias.com Haz ésta tu página de inicio.
Sol todo el año
Una naturaleza generosa
Vacaciones con salud
Un legado de siglos
Deportes
Sabor a mar
 
Blog visitacanarias
¿Participarías de un Blog en visitacanarias.com?
boton para validar su respuesta
(ver resultados)
 La Palma  El Hierro  La Gomera  Tenerife | Gran Canaria  Fuerteventura  Lanzarote 
El árbol santo
Una visita al Garoé permite conocer la lucha del isleño con los elementos
Los herreños siempre miraron al cielo con temor. La naturaleza, generosa en otros aspectos, siempre fue parca a la hora de dar agua a los isleños de una isla con escasos recursos hídricos, un extremo que obligó a aguzar el ingenio en busca del agua necesaria para garantizar la supervivencia de gentes y ganados. Un frondoso tilo enclavado en una hoya del norte de la isla se encargó de robarle a las nubes el agua necesaria para mantener a los bimbaches (antiguos pobladores de las islas). No es de extrañar que este portento de la naturaleza fuera considerado como un regalo de la divinidad.
Cortesía del Cabildo de El Hierro
El nuevo Garoé se levanta en el mismo lugar que el antiguo. DAVID OLIVERA

La Isla de El Hierro es la más joven del Archipiélago canario. Esta circunstancia ha motivado que su red hidrográfica (barrancos) no esté tan desarrollada como en alguna de sus vecinas. Si a esto añadimos la ausencia de sustratos de material impermeable en su interior, esto provoca la inexistencia de corrientes de agua superficiales o fuentes de gran caudal capaces de sostener a grandes poblaciones. Esto siempre fue un hándicap para los herreños, un problema que, no obstante, supieron corregir utilizando con ingenio lo que la naturaleza les daba.

Cortesía del Cabildo de El Hierro
Detalle del tronco. DAVID OLIVERA

Plinio, allá por el siglo II, ya habló de algunas técnicas de obtención de agua por mediación de árboles, una práctica que los normandos que llegaron a El Hierro a principios del siglo XV advirtieron y recogieron en sus crónicas: “En la parte más alta del país hay árboles que destilan siempre una agua hermosa y clara que se recoge en unos hoyos cerca de los árboles, la mejor que se puede hallar para beber” (Le Canarien). De entre todos los ingenios de este tipo, que según el historiador canario Viera y Clavijo eran comunes en otras islas, sobresale el Garoé, un árbol de resonancias míticas que se convirtió en la mayor fuente de agua de la isla de El Hierro.

La leyenda dice que el control del tilo Garoé por parte de los conquistadores comprometió la independencia de los herreños; como siempre, el motivo del descubrimiento del imponente árbol por parte de los invasores fue el amor que una nativa sentía por un apuesto soldado normando. En todo caso, el complejo hídrico del Garoé se convirtió en un recurso de vital importancia para la recién estrenada colonia, un ingenio que, según datos de la época, generaba unas “veinte botas de agua al día”, cantidad suficiente para mantener “230 vezinos” (unos 1.000 habitantes). El Garoé estaba emplazado en los altos de Valverde, en un pequeño collado cerrado a las espaldas y abierto al Noreste, lo que le convertía en un magnífico embudo por el que penetraban las nubes cargadas de humedad transportadas por los vientos alisios.

Si atendemos a las crónicas de los siglos XV y XVI, este árbol santo tenía unos 8 metros de alto y unos 35 de circunferencia en la parte más ancha de su copa. Se trataba de un til, una especie muy abundante en los ecosistemas dominados por la Laurisilva canaria y de gran frondosidad. Según Torriani, ingeniero cremonés que visitó las islas a finales del siglo XVI, tenía el tronco grueso, retorcido y cubierto de musgo. Abreu y Galindo, un cronista contemporáneo al italiano destacaba que “las aguas de esta isla son pocas, aunque algunos escritores la hacen tan estéril de agua, que afirman no haber otra en toda ella, sino la que destila del árbol, que tienen con mucha guarda”.

Cortesía del Cabildo de El Hierro
Albercones para la recogida del agua. DAVID OLIVERA

Un complejo sistema de canales y pozas excavadas a los pies del Garoé se encargaban de recoger el agua que las hojas del tilo robaban a la niebla. Un sistema preparado para albergar una cantidad de agua considerable y compartimentado para permitir la limpieza de los depósitos sin dejar de utilizar el complejo. Todo estaba pensado al milímetro, todo menos los caprichos de la naturaleza. El viento que traía la humedad a la isla también se encargó de acabar con el ingenio. Un violento huracán arrancó de cuajo al Garoé en 1610, una contingencia muy desagradable para los herreños.

En la actualidad, un tilo de mediano tamaño crece en el lugar donde una vez estuvo el árbol santo de los herreños. Eso sí, aún pueden admirarse las canaletas, pozas y albercones que una vez recogieron el agua de aquel til legendario lo que permite hacerse una idea de la gran importancia que tuvo el lugar para los antiguos herreños. Su heredero crece poco a poco y aspira a ser el Garoé de los tiempos futuros.

Enviar
Imprimir Opine Volver
 
Agenda
Canarias en imágenes
Foro
Efemérides
 
 
 
  Contáctenos - Publicidad - ¿Quienes somos? - ¿Qué es Visita Canarias? Edita: DestinoDigital, S.L. Islas Canarias  Desarrollado por ARI