El malpaís que se extiende bajo la Fuga de Gorreta siempre ha sido un importante nudo de comunicaciones entre el Valle de Frontera y la vecina Meseta de Nisdafe, allá arriba tras el risco. Antes de la llegada de los castellanos, este malpaís era, por su propia configuración geológica, un lugar ideal para que los bimbaches (antiguos pobladores de El Hierro) establecieran sus moradas. Este paraje cuenta con multitud de cuevas naturales y tubos volcánicos (juaclos en el leguaje popular herreño) que sirvieron a los herreños del pasado más remoto de la isla para desarrollar sus vidas. No es de extrañar que a la llegada de los nuevos pobladores (tras la conquista castellana de 1402) aprovecharan los mismos lugares en los que vivieron los antiguos dueños de la isla para formar la nueva sociedad herreña. Eso sí, los recién llegados trajeron consigo nuevas formas de aprovechamiento y transformación de los recursos, usos y costumbres que conformaron el actual poblado de Guinea.
 | | | Telar antiguo. J.L. MARRERO |
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El que fuera hasta hace recientes fechas primer ecomuseo de España es una fotografía fiel del modo de vida en El Hierro rural de no hace muchas décadas. Diseminadas entre el malpaís (terreno volcánico que se caracteriza por lo irregular de su superficie) los nuevos herreños levantaron sus casas. Son construcciones simples y humildes. Casas, corrales. tapias y rediles se construyeron utilizando los materiales que aquellos hombres y mujeres tenían más a mano. Un ejemplo claro de esta sencillez constructiva son las 31 viviendas que componen el conjunto. Los muros son de piedra seca y de gran grosor. La techumbre, a dos aguas, se realizó con vigas de tea (madera de pino canario) y cubierta de paja. En el interior, se enlucieron las paredes con una curiosa mezcla de excrementos de animales y ceniza, material que permite alisar la superficie de las paredes y crear un potente insecticida que mantiene el interior de las casas libres de visitantes molestos.
Guinea fue un importante centro de producción agrícola. En el poblado aún pueden visitarse dos lagares para la producción de vino, 23 aljibes y pozas para el almacenamiento de agua, dos eras para la trilla de cereales, 17 cuadras y cinco chiqueros. Todas estas infraestructuras, cuidadosamente restauradas por el Cabildo de El Hierro, nos recuerdan el pasado de un lugar íntimamente ligado al campo. En esta zona de la isla se cultivaron, hasta la explosión de la agricultura intensiva de frutas tropicales, toda clase de cereales y verduras para el autoconsumo del Valle. En Guinea, según indican los expertos, la producción se centró en los higos, el millo (maíz), la vid y las arbejas (guisantes). También tuvieron gran importancia los rebaños, sobre todo caprinos. Guinea se encuentra en un importante nudo de comunicaciones entre el Valle de El Golfo y la Maseta de Nisdafe. En este último lugar, pasaban los rebaños la época estival en busca de los pastos agotados durante el invierno en cotas más bajas.
 | | | Interior de una casa. J.L. MARRERO |
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Los herreños siempre han sido muy celosos de su patrimonio y costumbres. El poblado de Guinea es un claro ejemplo de ese gusto por lo propio. Después de la restauración del conjunto, las autoridades de la isla crearon el que fue primer ecomuseo de España. La declaración del lugar como Bien de Interés Cultural por parte del Gobierno de Canarias también fue un espaldarazo decisivo para convertir al poblado en un museo vivo donde los herreños se encuentran con su pasado y, lo que es aún más importante, muestran con orgullo sus raíces a los visitantes.
Este ecomuseo está vivo. No sólo se han restaurado las casas. También se ha adquirido mobiliario antiguo y una extensa colección de ajuar doméstico y aperos de trabajo que dan al museo un plus de autenticidad muy interesante. Muestras de artesanía local y un valioso material didáctico a disposición de los visitantes completan una visita en la que también se puede echar un vistazo al Guinea más remoto.
Recientemente se ha acondicionado uno de los Juaclos (tubo volcánico abierto al exterior tras el derrumbe parcial del techo) que sirvió de morada a los bimbaches. En una de estas cuevas, los arqueólogos encontraron pruebas contundentes del consumo por parte de la población prehispánica de la isla de lagartos gigantes de El Hierro. El hallazgo de restos óseos parcialmente calcinados de este mítico animal (el lagartario se encuentra a escasos metros –ver reportaje-) confirmó lo que decían las crónicas de la conquista.
Por ello, una visita al ecomuseo de Guinea es imprescindible para conocer al herreño de hoy. En este lugar sorprendente, uno puede convivir con los isleños de ayer y los de hoy.
Ecomuseo de Guinea
Carretera general Las Puntas SN
Horario: De martes a sábado de 10.00 a 14.00 y de 16.00 a 18.00. Domingos de 11.00 a 14.00. Cerrado los lunes.
Precio: Residentes 6,50 Euros; No residentes 7,50 Euros (incluye entrada al lagartario)
Tel/Fax: 922 555 056