Los Juguetes del vientoEl Sabinar de El Hierro constituye uno de los paisajes más singulares del Archipiélago canarioEl viento sopla. Todo es viento. En La Dehesa, centro de gran importancia ecológica y pastoril del municipio de La Frontera, el viento ha moldeado el bosque a su antojo formando ‘monstruos vegetales’ de extrañas posturas; casi grotescos. Las Sabinas de la isla del Meridiano son uno de los símbolos vegetales más reconocibles de Canarias. Sus tallos retorcidos y copas rastreras conforman uno de los paisajes más genuinos de la más pequeña de las Canarias; un espacio casi tan mágico como la propia isla donde se encuentra. Si uno deja volar la imaginación puede fantasear con la idea de visitar bosques de otros mundos. | | | Las sabinas forman bosques abiertos caracterizados por la dispersión de los individuos. J.L. MARRERO |
|
Tallos retorcidos hasta la extenuación y copas de un verde oscuro opaco que besan el suelo ante el incansable aliento de un Eolo, que se empeña en permanecer casi omnipresente en este lugar del poniente herreño. Pese a que la vegetación no se muestra, ni mucho menos, generosa y exuberante, el Sabinar tiene una extraña y hasta casi lujuriosa belleza. Algún arbusto se atreve a destacar entre las últimas tabaibas y las primeras Jaras del Bosque Termófilo. El sol suele ser abundante y las nieblas, que lamen las laderas algunos cientos de metros más arriba, muy poco se prodigan por un paraje que puede considerarse como seco. Pero ahí está la Sabina. Con su presencia, se llena el hueco que dejan unas condiciones poco propicias para la vida vegetal. El otro gran elemento conformador del paisaje es el viento. En los confines de Europa (hay que recordar que a escasos kilómetros se situaba el antiguo meridiano cero de Orchilla) toda forma de vida se adapta al soplido incesante del aire que se impone dominante. Unos han optado por crecer poco y permanecer muy pegados al suelo. Otros, sin embargo, eligieron ser grandes y, al parecer, Eolo les castigó con una vida marcada por la sumisión a las fuerzas imperantes.
 | | | Detalle de una sabina. J.L. MARRERO |
|
La Sabina canaria (Juniperus Turbinata) es una subespecie endémica que deriva de la sabina mediterránea. Aunque aún quedan bosques relictos en Gran Canaria, La Palma y Tenerife, es en La Gomera y, especialmente El Hierro donde esta especie se encuentra mejor representada. Se presenta en bosques abiertos con ejemplares de pequeña talla y con escaso sotobosque (matorrales y plantas inferiores asociadas). Ocupa terrenos localizados entre los 300 y 650 metros de altura sobre el nivel del mar, esto es, pisos que los botánicos agrupan bajo la denominación de termomediterráneos-secos. Este ecosistema peculiar se caracteriza por su alto grado de insolación y la escasez de precipiutaciones. Mucho sol y muy poco agua.
La sabina canaria es un árbol de pequeña talla entre los 3 y 5 metros de altura (algunos pueden llegar a los 10 metros) que presenta un sistema radial muy desarrollado. El tronco es ancho y corto y tiende a ahuecarse con el paso de los años. Otra de las características de esta especie de la familia de los cipreses es su corteza grisácea y generalmente agrietada y la intensa ramificación de un árbol muy maleable por el viento. Esta breve descripción taxonómica incluiría unas hojas aciculares de pequeño tamaño que se agrupan de tres en tres. Florecen en primavera y los frutos, globosos y de color rojizo al madurar, generan entre 4 y 10 semillas. Se trata de una especie de crecimiento muy lento, una característica que la convierte en muy voluble a la acción del viento.
 | | | El viento crea formas caprichosas. J.L. MARRERO |
|
En El Sabinar de La Frontera se han dado estas especiales condiciones. Las sabinas se han doblado ante la fuerza del viento hasta dejar gran parte de su masas a escasos centímetros del suelo. Los troncos se retuercen en curvas imposibles y las copas tapizan el suelo con pinceladas de verdor que contrastan con el entorno seco y ocre. Encuadrada en el Parque Rural de Frontera el Sabinar de la Dehesa se ha convertido en uno de los iconos naturales más importantes de la isla de El Hierro y en una de las visitas imprescindibles de los que se acercan a la ínsula encantada.  | | | El viento provoca que las copas de las sabinas toquen el suelo. J.L. MARRERO |
|