Un rito con línea directa con el pasadoFiesta de la Rama de Agaete (Gran Canaria)Los romeros, en un éxtasis de sudor, bailan sin parar agitando las ramas verdes por encima de sus cabezas. El sol, como en cualquier mañana de agosto, aprieta de lo lindo y el camino que une el Valle de Agaete con el mar se hace interminable. Apenas unos kilómetros separan el casco urbano de este pequeño municipio del Norte de Gran Canaria con el Puerto de las Nieves, pero pasan las horas y sólo se han recorrido algunos cientos de metros. “Agüita, agüita, la rama está sequita”.  | | | La multitud agita sus ramas al aire repitiendo el rito ancestral. ARCHIVO |
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Los romeros cantan y bailan al son frenético de los compases de la banda y los vecinos del pueblo de Agaete, desde las ventanas y azoteas de sus casas, arrojan agua a la riada de juerguistas que han tomado el pueblo. Los papahuevos (voz popular que identifica a los gigantes y cabezudos tan corrientes en fiestas populares españolas) también bailan con el resto de romeros en busca de la playa. Una vez allí, los menos se adentrarán en el mar y castigarán las olas con sus ramas haciendo un estruendo difícil de olvidar. Ahora, la rama se baila el 4 de agosto en honor de la Virgen de las Nieves. Pero no siempre fue así.
Según escribió el cronista Pedro Gómez de Escudero, que acompañó a los castellanos durante la Guerra de Canaria (1478 – 1483), los sacerdotes de los antiguos canarios “llamaban a la gente del pueblo y llevándolos a todos en procesión con varas en las manos iban a la orilla del mar, y también llevaban ramas de árboles y por el camino mirando al cielo daban grandes voces, levantando ambos brazos y pedían agua para sus simientes. Y decían ‘Almene Corán’, que en su lengua es válgame Dios, y daban golpes en el agua con las varas y los ramos y, así, con esta súplica, les proveía el sumo Dios que ellos tenían”. Otros cronistas contemporáneos y posteriores coinciden en señalar la práctica de estos ritos propiciatorios que buscaban provocar la lluvia.
En base a estos textos, muchos han afirmado que la fiesta de La Rama es un rito de pervivencia aborigen que ha llegado hasta nuestros días con el lógico filtro de la cristianización de la fiesta tras la conquista castellana. Ahora, bajo el tamiz de la advocación mariana, los canarios continúan con una tradición de siglos que los une directamente con sus antepasados. Un carácter ancestral que ha aupado a la Fiesta de la Rama como auténtica fiesta nacional canaria.
 | | | Igual que hace cinco siglos. ARCHIVO |
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Para los más profanos, la fiesta empieza en el casco urbano de Agaete y termina en la playa del Puerto de las Nieves. Bailarán La Rama al son de la banda de Agaete mientras suenan marchas y ritmos de la tierra. Pero para los romeros más tradicionales, esta fiesta de siglos empieza un día antes. Algunos valientes suben por el camino de San Pedro hasta el Pinar de Tamadaba a cortar las ramas que, después de una romería que empieza a más de mil metros sobre las olas, acaba en la playa.
Las fuentes etnohistóricas (textos documentales que tratan sobre sociedades antiguas) parecen conectar sete ritual con las celebraciones religiosas de los antiguos canarios. Para algunos autores, sin embargo, las actuales Ramas (también se celebran en otros puntos del norte de Gran Canaria) no tienen una conexión histórica continuada con las costumbres de los aborígenes. El antropólogo Alberto Galván Tudela señala que para entender la Rama actual hay que mirar más cerca en el tiempo y aunque no niega el sustrato aborigen de la celebración asegura que la fisonomía actual de la fiesta es fruto de una reinterpretación de los canarios de hoy. En todo caso, el origen ancestral del rito, tenga o no conexión con la religiosidad de los canarios anteriores a la conquista, es más que patente. Como confiesa el propio Galván Tudela en su monografía ‘Las fiestas populares canarias’ los vecinos de Agaete dicen que su fiesta es de siempre y ninguno recuerda o ha escuchado, que el rito de bailar la rama empezara tal año o, incluso, tal siglo. De lo que no cabe ninguna duda es que la fiesta de La Rama se ha convertido en uno de los referentes de identidad más sólidos del pueblo canario en su conjunto.