No suma más de dos hectáreas y media, pero con eso le basta para convertirse en uno de los humedales naturales más importantes de Canarias. Encajonado entre las dunas y una de las urbanizaciones turísticas más grandes del mundo, la Charca de Maspalomas sigue siendo un pequeño reducto de naturaleza salvaje que sobrevive en un entorno fuertemente antropizado (con mucha presencia humana). Este laguito de aguas salobres sirvió de punto de pesca para los aborígenes canarios, de punto de aguada para la mayoría de los barcos que cruzaban el atlántico hacia el Nuevo Mundo (incluyendo a Cristóbal Colon en alguno de sus viajes) y de lugar de peregrinación de naturalistas durante el siglo XIX y gran parte del XX. Hoy es uno de los paisajes más fotografiados de la costa sur de Gran Canaria, una delicia para la vista que recupera su esplendor tras algunas décadas de franco deterioro. Después de las fuertes lluvias de 2005, los ornitólogos registraron el regreso de ejemplares de Focha Común, especie que no visitaba la Charca desde hacía 95 años. Dos parejas nidificaron en Maspalomas durante la primavera de 2005, datos esperanzadores que, según fuentes del Cabildo de Gran Canaria, demuestran que este ecosistema peculiar se está recuperando.
 | | | La Charca es el humedal más importante de Canarias. G.M. |
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Este laguillo de agua salobre coincide con la desembocadura del Barranco de Fataga, que es su principal aporte de agua dulce (el resto de agua llega del mar filtrada a través de la arena) y limita al este con el complejo dunar de Maspalomas, y al oeste, con el antiguo palmeral de Maspalomas, hoy ocupado parcialmente por instalaciones turísticas. Se trata de uno de los humedales más importantes de Canarias y cuenta con un amplio catálogo de especies botánicas y animales. Se trata de un sistema lacustre con baja capacidad de carga y gran presencia de algas que cubren hasta un 70% del fondo de la laguna.
También cuenta con presencia de especies piscícolas como lisas, sargos, galanas, palometas, anguilas y especies de charco como cabosos y barrigudas. Esta riqueza ictiológica atrae a otras especies, fundamentalmente aves, que convierten a la Charca en un oasis en miniatura dentro de ese otro desierto ‘en pequeñito’ formado por las Dunas de Maspalomas.
La presencia de agua condiciona de manera decisiva la colonización de las inmediaciones de la charca por parte de especies vegetales. Aunque la más espectacular es la palmera canaria, destaca el tupido sotobosque formado por la Scheyzogyne Glaberrina, un endemismo local que comparte espacio con tárales y carrizos, estos últimos, plantas típicas de ecosistemas de humedal. Otros inquilinos de este espacio natural son reptiles como el perenquén (salamanquesa) la lisa o el lagarto de Gran Canaria, que pasan inadvertidos ante el protagonismo absoluto de una nutrida comunidad aviar.
 | | | Ejemplar de Correlimos en Maspalomas. G.M. |
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Un paraíso para las aves
La Charca de Maspalomas es un paraíso para aves locales y migratorias que utilizan este humedal para descansar en sus periplos kilométricos o, incluso, nidificar. Ya hemos hablado del regreso de la focha común después de casi un siglo; también se han registrado presencias esporádicas del Martín Pescador y la Polluela Pintoja, especies que sólo se han visto en este espacio en todo el Archipiélago. También visita esporádicamente el lugar un ejemplar de Águila Pescadora, especie que desapareció de la isla hace algunas décadas. Otros visitantes y vecinos ilustres son las cercetas, garzas, charranes, gavilanes, charranes (con más de 500 parejas nidificantes), chorlitejos… En total, este espacio cuenta con la presencia permanente u ocasional de hasta 40 especies de aves de las que el 52% son limícolas, esto es, que se alimentan de pequeños organismos que viven en el lodo de la charca.
La importancia de este enclave no aseguró su supervivencia hasta hace relativamente poco. El desarrollo de la actividad turística afectó de manera negativa a la charca que vio desaparecer gran parte de sus activos como espacio natural. En 1992, las autoridades de la isla, encabezadas por el Cabildo de Gran canaria y el Gobierno de Canarias, diseñan un plan de choque para intentar recuperar su esplendor. Se acometió una limpieza integral, se cerró el paso a los turistas y se decidió aumentar los aportes de agua dulce en años de baja pluviosidad. También se ha hecho un exhaustivo control de especies introducidas (como gatos y ratas) y se ha acondicionado un paseo mirador en la orilla oeste de la charca para que los visitantes puedan admirar la grandiosidad de este paisaje peculiar sin intromisiones indeseables. También se han instalado paneles informativos para que el interesado no pierda detalle alguno de la complejidad de este ecosistema sorprendente. Visitacanarias.com recomienda su visita a última hora de la tarde. Si vas, no te olvides de la cámara de fotos. Seguro que no saldrás decepcionado.