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Un parque nacional moldeado por el fuego
Timanfaya es la mejor muestra de hábitat en fase de colonización del territorio español
El fuego creador se muestra aquí en toda su magnificencia. Las erupciones volcánicas que sacudieron gran parte de la Isla de Lanzarote entre 1730 y 1737 conformaron un paisaje mágico donde la lava ha creado espacios de una rara y espectacular belleza. Este parque nacional es una de las señas de identidad más características de la Isla de Lanzarote. Un paseo por sus paisajes atormentados nos acercan a un mundo primigenio y salvaje donde la naturaleza lucha por ocupar el espacio que la lava fundida le arrebató
Timanfaya Lanzarote
Imagen tomada desde Montaña rajada. ARCHIVO

Las crónicas de mediados del siglo XVIII aseguran que las tierras que quedaron sepultadas bajo metros de piedras incandescentes eran las “muy mejores de toda esta isla de Lanzarote”. En el periodo comprendido entre 1730 y 1737. El 1 de septiembre de 1730 se produjo la primera erupción a la que siguieron otras muchas que se prolongaron durante casi siete años. Según comenta el historiador Agustín Millares Torres, la lava incandescente cegó los caseríos de Tingafa, Mancha Blanca, maretas, Santa Catalina, Jaretas, San Juan y Peña de Palmas. Otros muchos fueron cegados parcialmente por la lava que avanzó hacia el centro de la isla y la costa oeste desde un frente de más de ocho kilómetros de grietas y conos volcánicos. Gran parte de la población de la isla, asustada por la duración de las erupciones, se trasladó a Fuerteventura y Gran Canaria, islas desde donde podían oírse las violentas explosiones. Ante la gravedad de la situación, en 1733 se trasladó hasta la isla conejera el obispo Pedro Dávila desde Las Palmas de Gran Canaria. Dávila comparó el flujo de lava desde los conos como “velas incandescentes” y aseguró que “no estuve más tiempo en aquel lugar porque me lastimaba el pecho el polvo de aquellas arenas”.

Timanfaya Lanzarote
Camellos en Timanfaya. ARCHIVO

 

El fuego empezó a extinguirse en 1737 para volver a salir a la superficie en dos pequeñas erupciones entre el 29 de septiembre y el 16 de octubre de 1824. A finales del siglo XIX, fecha en la que el Dr. Millares Torres escribe su Historia General de las Islas Canarias, aún se distinguían “una multitud de grietas por las cuales se escapa un humo nauseabundo”, una actividad que hoy, tres siglos después de la primera erupción, no ha cesado del todo; las montañas del fuego aún siguen vivas recordando el origen volcánico de las Islas Canarias.

 

La vida nunca se detiene. Es capaz de sobreponerse a cualquier contingencia y surge donde menos podría esperarse. Esa es una de las fortalezas de Timanfaya como Parque Nacional. El campo de desolación se ha convertido en uno de los mejores laboratorios naturales del mundo para conocer de primera mano los procesos de colonización de plantas y animales en terrenos volcánicos. Eso y su indudable valor geológico y paisajístico justificaron que en 1974, Timanfaya se incorporara al catálogo de Parques Nacionales del estado español. En total, son 5.107 hectáreas las que forman este espacio protegido.

Un paisaje multicolor

 

 La inmensa paleta de colores que atesora el parque es una de las señas de identidad de Timanfaya.  La carretera transcurre entre conos, campos de cenizas y escorias de todos los colores imaginables. Los tonos van desde los rojos vivos a los negros pasando por marrones, grises, pinceladas verdes de la vegetación o el singular charco de los cluicos y un intenso azul que suele pintar los cielos lanzaroteños.

Timanfaya Lanzarote
La tierra aún está viva. ARCHIVO

 

Gran parte de culpa de esta extensa gama de colores la tienen las numerosas especies de líquenes y musgos que han empezado a colonizar el Parque. En condiciones tan especiales, son estas plantas inferiores las que empiezan a colonizar la roca transformándola y aportando la materia orgánica necesaria para la posterior llegada de las plantas superiores. Para encontrar este tipo de vegetales en Timanfaya hay que acudir a los llamados islotes. Son elevaciones antiguas del terreno donde la Lava no ha podido imponer su ley. Se concentran en los extremos occidental y oriental del parque y presentan la vegetación propia del tabaibal-cardonal canario. Tabaibas, cardones, aulagas y juncos, entre otras, componen el muestrario de plantas superiores de un catálogo con más de 180 especies.

 

Esta pobreza vegetal condiciona sobre manera la posibilidad de establecimiento de comunidades animales. Los insectos abundan, pero sólo hay tres de mamíferos (ratas y conejos introducidos y musaraña canaria) y dos de reptiles (el lagarto de Haría y el perenquén –salamanquesa-). Las aves abundan destacando especies marinas como el petrel, la pardela cenicienta y el guincho (águila pescadora) y las de tierra adentro como el guirre (alimoche), el cernícalo o la perdiz moruna.

Todas estas especies han empezado a colonizar este espacio frágil y único. Para protegerlo, el tránsito por el parque está limitado y controlado. Sólo es posible disfrutar de Timanfaya desde transportes públicos que recorren una ruta de 14 kilómetros por los puntos más singulares del parque en la que se ha denominado Ruta de los Volcanes.

 

Visitas imprescindibles

 

Echadero de los camellos: Acceso desde Yaiza por LZ-6. Compone una de las estampas más típicas del parque Nacional de Timanfaya. En la zona de preparque es posible realizar un pintoresco paseo en camello por las primeras estribaciones del parque. El horario de este servicio es de 9 a 16 horas y el precio ronda los 10 euros

Timanfaya Lanzarote
Campo de lava. ARCHIVO

 

Islote de Hilario: Es el punto central del complejo turístico de Montaña del Fuego. En este lugar se realizan demostraciones de la actividad geotérmica del parque (en este lugar la temperatura de la piedra alcanza los 600 grados centígrados a escasos 10 metros de profundidad). En el restaurante El Diablo, se asa la carne aprovechando el calor que emana de la tierra.

 

Mirador de Montaña Rajada: Es el punto culminante de la denominada Ruta de los Volcanes. Desde este mirador es posible contemplar los bastos campos de lava que forman el Parque Nacional.

 

Charco de los Clicos: Acceso desde Yaiza por LZ-2 hasta cruce con carretera al Golfo (6 km. Desde Yaiza). Aunque se encuentra fuera del parque Nacional, una visita al Charco de los Clicos completa la visión de las erupciones de Timanfaya. Enclavado en El Golfo, esta laguna de agua de mar de tonos verdes es una de las estampas más características de la isla de Lanzarote.

 

Centro de interpretación de Mancha Blanca

Dirección: Ctra. LZ-67, km 11,50, Mancha Blanca (Tinajo).

Teléfono/Fax: 928-84 08 39.

Horario: 9:00-17:00 h, todos los días.

E-mail: manchablanca@oapn.mma.es

(descargar mapa)

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