El aljibe del descubrimientoLa Casa de la Aduana nos permite acercarnos a la relación de La Gomera con el descubrimiento de AméricaSegún la tradición, el pequeño boquete que se encuentra en la Casa de la Aduana, en San Sebastián de La Gomera, fue el pozo del que Cristóbal Colón tomó el agua necesaria para cruzar el Atlántico en su viaje de descubrimiento de 1492. La antigua Casa Condal es un magnífico edificio de estilo colonial que permite conocer de primera mano el estilo de vida de las clases dirigentes isleñas. Para completar el atractivo del lugar, el inmueble acoge una exposición permanente en la que se analiza la relación de la isla con el descubrimiento de América. | | | Interior de las salas de exposición. ARCHIVO |
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En sus cuatro viajes a tierras americanas, Cristóbal Colón recaló tres veces en la rada de San Sebastián de La Gomera. La relación del almirante con la isla fue siempre fructífera hasta el punto de que hay historiadores que aseguran que Colón residió en La Gomera durante algunos años antes de iniciar su periplo descubridor. No es extraño, por tanto, que este pedacito de tierra en el Atlántico sea conocido como ‘La isla Colombina’, un título de honor que nos habla del protagonismo, muchas veces menos preciado, de Canarias en el descubrimiento de América.
Abundan en las islas de La Gomera y Gran Canaria lugares colombinos donde el almirante hizo esto o aquello. Uno de los más curiosos es la Casa de la Aduana, más conocida como Casa de la Aguada por albergar, según cuenta la tradición, el pozo en el que los marineros del Almirante recargaron las reservas de agua de la Santa María, la Niña y la Pinta. Las autoridades de la isla han aprovechado la importancia patrimonial del edificio (una magnífica muestra de arquitectura tradicional canaria) y lo singular de su historia para crear un pequeño museo que relata los pormenores de la gesta colombina.
 | | | Pozo de la Aguada. ARCHIVO |
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Sin duda alguna, la estrella de la muestra es el propio pozo de la Aguada. Un boquete de apenas 75 centímetros de diámetro y tres metros de profundidad que mana un agua salobre capaz de aguantar entre 25 y 30 días en barricas de madera. Este tipo de agua, aseguran los expertos, era el más indicado para afrontar con garantías una travesía oceánica que podía prolongarse durante tres o cuatro semanas. Aunque no hay acuerdo sobre la identidad del pozo, los gomeros aseguran que de este modesto agujero, sacó el Almirante el agua necesaria para emprender su viaje.
El resto de la muestra nos relata, mediante mapas y paneles explicativos, los pormenores del viaje y las consecuencias de un descubrimiento geográfico que cambio la faz del mundo hasta entonces conocido. Para los niños, nada mejor que dejarles soñar ante las reproducciones a escala de las naves colombinas. Unas excepcionales maquetas de las tres calaveras en las que no falta ningún detalle, y reproducciones de instrumentos de navegación de la época nos aproximan a la aventura a la que tuvieron que hacer frente aquellos hombres que, por primera vez, cruzaron el Atlántico en busca de un nuevo mundo.
Casa de la Aduana
Plaza de la Constitución s/n
Tel.: 922 141 512 (Patronato de Turismo)
Horarios: L-S de 9.00 a 13.30 y de 15.30 a 18.00
D de 10.00 a 13.00
Entrada: Gratuita