Volar entre pinos y volcanes en La PalmaLa zona próxima a Puerto Naos se ha convertido en una de las mecas del parapente europeoDejarse llevar por el viento mientras uno contempla los paisajes espectaculares de la Isla de La Palma es buen plan de vacaciones. La isla bonita, en virtud a su configuración montañosa, se ha convertido en uno de los mejores destinos invernales para practicar el parapente. En torno a la zona de aterrizaje de Puerto Naos, en la costa de poniente de la isla, ha florecido una próspera industria turística. Aquí no es difícil abandonarse al mito de Ícaro y salir, vela al viento, en busca de cotas cercanas al sol | | | FOTO: www.ojovolador.com |
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Para muchos expertos La Palma es el mejor destino de parapente de invierno de Europa. La isla es, en relación a su superficie, el trozo de tierra más montañoso del mundo, una característica que ha dotado a la Isla bonita de una buena docena de despegues memorables. Hemos elegido la vertiente Suroeste por dos razones fundamentales. La primera viene marcada por la propia configuración del terreno. En esta parte de la Isla, las erupciones recientes han dejado un paisaje marcado por la lava desnuda. Este material geológico concentra de maravilla el calor del sol provocando unas térmicas dignas de disfrutarse (en esta parte de la isla se puede volar una media de 300 días al año). El otro tiene que ver con la concentración en la playa de Puerto Naos de un puñado de clubes y buenos aficionados que han convertido a las laderas próximas al enclave turístico en toda una meca del parapente.
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Climatológicamente, La Palma no dista mucho del resto de las islas, aunque en el Norte llueva más de lo que suele hacerlo en el resto del territorio canario. La estabilidad atmosférica suele ser habitual en la vertiente sur y es aquí donde se encuentran los dos campos de vuelo más famosos del lugar. El de Puerto Naos y el de Fuencaliente. Como ya hemos dicho, hemos elegido el primero por su vinculación a uno de los dos puntos turísticos de la isla. Los vientos dominantes (alisios) suelen tener componente Noreste y soplan regulares gran parte del año. A esto hay que añadir que los puntos de despegue están muy próximos entre sí. Si a esto sumamos que las recogidas son fáciles, tenemos un paraíso para el parapentista que gusta pasar horas colgado de las nubes. Es posible realizar cuatro o cinco vuelos por día desde pistas de despegue diferentes. ¿Alguien da más?
Quizás la única pega es que esta limitación de espacios condicionan los vuelos que son, por lo general, cortos y bastante técnicos. Pero merece la pena. Lo primero, por lo espectacular del entorno. Volar en este lugar es flotar sobre una isla de ensueño. Pinares frondosos, volcanes sobrecogedores y un mar de azul profundo son los marcos ideales de vuelos normalmente plácidos. Estas condiciones excepcionales sirvieron de base para el Primer Desafío Isla de La Palma, que, entre diciembre de 2004 y octubre de 2005, se disputó en varios puntos de la geografía palmera. La victoria fue, al final, para el suizo Christian Maurer, todo un campeón de Europa que se dejó seducir por los encantos del cielo palmero. Y es que venir a La Palma es apostar sobre seguro. La sola idea de volar mientras Europa tirita de frío bajo ventiscas y nevadas merece la pena. ¡A qué sí!
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Zonas de despegue:
Puerto Naos: Es la travesía más corta e ideal para principiantes o expertos con prisas. A escasos 240 metros sobre el nivel del mar y a unos dos kilómetros sobre la vertical del área de aterrizaje, esta pista acondicionada con moqueta es uno de los puntos de despegue más plácidos de la isla. Mira cara al Nornordeste y presenta una caída limpia y sin demasiadas complicaciones técnicas. Su acceso es también sencillo. Basta con coger el desvío junto al Club de Tenis en la carretera entre Puerto Naos y Los Llanos.
Los Campanarios: Travesía de medio alcance con nivel técnico intermedio. Esta zona de despegue se encuentra situada en la ladera oeste del Parque natural de Cumbre Vieja a unos 940 metros sobre el nivel del mar. Se trata de una pista amplia junto al Roque de Los Campanarios con salida Oeste sursuroeste de pendiente moderada. Se accede por una pista forestal que parte desde el barrio de Jedey (acceso por LP-1). Es un vuelo de unos 30 minutos hasta la zona de aterrizaje con buen remonte en días de buen tiempo. Fácilmente pueden alcanzarse altitudes de 2.000 metros.
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Pico Birigoyo: La pista se encuentra en la cima del Volcán de Birigoyo, en el extremo norte del Parque Natural de Cumbre Vieja. Permite vuelos hacia poniente (con aterrizaje en Puerto Naos) o naciente (Playa de Bajamar en Santa Cruz de La Palma). Esta pista se encuentra a 1.800 metros de altitud, lo que permite vuelos de larga distancia. El único condicionante es el dominio de los vientos alisios. A estas altitudes es normal la formación de nubosidad baja en las horas centrales del día, por lo que conviene volar desde aquí a primera hora de la mañana o al atardecer. Se accede por una pista forestal que sale de las inmediaciones del Refugio de Montaña de El Pilar.
Montaña Negra: Situada en la ladera Oeste de Montaña Negra, es otro de los puntos míticos del mapa palmero. A 1.300 metros sobre el nivel del mar permite alturas considerables y travesías de larga duración hacia Puerto Naos o el área de Fuencaliente (extremo sur de la isla). Se accede por una pista forestal que parte del kilómetro 36,8 de la LP-1 entre Fuencaliente y Los Llanos. Al igual que en el caso anterior, las mejores horas para volar son la mañana y la tarde, aunque en días despejados, se forman térmicas de gran intensidad que permiten vuelos espectaculares.
Fuente: http://www.ojovolador.com