La cicatriz más hermosa de la isla de La PalmaEl Parque Nacional de la Caldera de Taburiente es el gran referente natural de la más verde de las CanariasVerticalidad. Esa es la palabra justa para definir sin muchos esfuerzos narrativos la grandiosidad del Parque nacional de la Caldera de Taburiente. El corazón de La Palma se guarda del resto de la isla con muros verticales y abismos insondables atesorando una riqueza natural que asombra a propios y extraños. Una geología de gran impacto visual y la flora feraz son los principales atractivos de un espacio natural único que aconseja dejar el coche y hacer uso de las piernas | | | Panorámica de Taburiente desde el Roque de los Muchachos. ARCHIVO |
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El agua. Cuando llegues al borde del abismo y la roca, a tus pies, se desplome hacia el fondo no fantasees con extrañas teorías. No imagines fabulosas explosiones; ni sueñes con ciclópeos terremotos o con desplomes espectaculares. La cicatriz enorme que tienes ante tus ojos es el fruto de un trabajo de millones de años. Un trabajo que aún no ha cesado y que, milímetro a milímetro, va abriendo casi de manera imperceptible esa hondonada espectacular que conforma el Parque Nacional de Taburiente. El agua es el elemento crucial para entender este circo pétreo de más de 20 kilómetros de circunferencia y 10 de diámetro que se abre en el corazón de la isla de La Palma. Ha sido el agua la que ha provocado este enorme socavón que se escapa hacia el Atlántico a través del Barranco de Las Angustias.
 | | | Playa de Taburiente. ARCHIVO |
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Cuando los castellanos llegaron a La Palma allá por el año 1492, doce reyezuelos reinaban en la isla. No costó mucho a los conquistadores hacerse con el control de los once ‘reinos’ de afuera, esto es, los que extendían sus estrechos territorios entre las cumbres de la Isla y el mar. Con Aceró no tuvieron tanta suerte. Comandados por Tanausú, los benahoritas de La Caldera (Aceró para los aborígenes) resistieron una y otra vez las acometidas del mejor ejército del mundo de su tiempo. Hizo falta una traición para que el caudillo palmero cayera en manos de los castellanos y, así, acabar con la conquista de la isla. Taburiente fue siempre un lugar difícil.
Tras la guerra, este lugar quedó en manos del hijo de uno de los conquistadores y, desde el siglo VII pasó a manos de una comunidad de propietarios que explotan sus recursos hídricos en pequeñas explotaciones agrarias. Esto provocó la conservación de su riqueza natural que ha llegado hasta nuestros días casi intacta. Más de 70 manantiales se reparten por todo el parque, una fuente de riqueza que soporta gran parte de la prosperidad agrícola de la más verde de las Canarias.
Estas especiales condiciones naturales y paisajísticas fueron el pretexto de las autoridades nacionales para convertir a Taburiente en uno de los integrantes de la red de Parques Nacionales. En la actualidad, el parque abarca una superficie de 4.690 hectáreas (5.956 si se incluye el área de especial protección de preparque) que se localizan íntegramente en el municipio de El Paso.
 | | | Roque Idafe desde Dos Aguas. ARCHIVO |
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Este parque es un verdadero espectáculo florístico y faunístico aunque si por algo destaca es por sus impresionantes condiciones geológicas. Su espectacularidad no pasó desapercibido desde la conquista de la isla. Muchas fueron las teorías sobre su formación. Quizás la más simpática sea aquella que decía que tras una enorme explosión, un cono invertido salió volando para dar la vuelta en el aire y caer con su base hacia el suelo en Tenerife. De una tacada se explicaba la creación de la caldera y del Teide. Aunque con menos imaginación, gran parte de los geólogos del siglo XIX aseguraban que el origen de este impresionante socavón era de tipo explosivo. En 1864, el naturalista inglés Charles Lyell comentó que el origen de la Caldera era de tipo erosivo y que La Palma debió estar coronada por un edificio volcánico de unos 4.000 metros de altura. Ahora nadie duda de ello. Anualmente corren por los barrancos y escarpes de taburiente una media de 14 millones de metros cúbicos de agua, una fuerza destructora nada desdeñable. Sólo los materiales duros resistirían este desgaste continuo, formando espectaculares paredes y roques que, en tiempos prehistóricos, eran venerados por los benahoritas.
Pero, ¿Qué se encuentra el visitante que se acerca a La Caldera? Para los que accedan en coche, una red de miradores sublimes que se distribuyen por los límites del enorme circo de piedra. La cumbrecita, los brecitos y el Roque de Los Muchachos son las mejores atalayas para ver desde las alturas la majestuosidad del Parque Nacional. Porque Taburiente es un parque eminentemente vertical. Su máxima altura, el Roque de los Muchachos, se eleva 2.426 metros sobre el nivel del mar y su punto más bajo apenas alcanza los 430 (Barranco de Las Angustias).
También es Taburiente uno de los mejores lugares para dejarse sorprender por una vegetación exuberante. El pinar canario es el rey del lugar y ocupa gran parte de la extensión de este espacio natural irrepetible. Los pinos reinan entre los 500 y los 2.000 metros de altura y sólo dejan paso a especies de gustos más húmedos en los cauces de los barrancos. Más arriba, donde el pinar ya no se encuentra a gusto florecen especies como el codeso, la retama, el tomillo o los tajinastes, entre otras. Son lugares de gran oscilación térmica y de nevadas frecuentes en invierno. Algún cedro canario también se encuentra en estos ambientes cumbreros.
 | | | Río de Dos Aguas. ARCHIVO |
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En cuanto a los habitantes animados, destaca un amplio catálogo de aves de entre las que destacan rapaces como el Ratonero Común, el Gavilán o el Cernícalo; cuervos, grajas, canarios y otras avecillas de pequeño tamaño. Los otros vertebrados que pueblan este espacio son tres especies de murciélagos y lagartos, que comparten vivienda con vecinos introducidos por el hombre como conejos, ratas, ratones, gatos y arruis, una especie de muflón introducido para su aprovechamiento cinegético que está siendo eliminado por las autoridades de la isla.
La amenaza perpetua de Idafe
Taburiente tuvo un importante papel en la Benahore prehispánica. Se han encontrado muchos vestigios de la presencia de los aborígenes palmeros en el interior del parque y las crónicas cuentan que uno de sus hitos geológicos más impresionantes era objeto de veneración por parte de los primeros pobladores de la isla. Idafe es un impresionante pitón basáltico en forma de cuchillo que se yergue vertical desde el fondo de la caldera. Aseguran las crónicas que los benahoritas le ofrecían sacrificios de alimentos y leche para evitar que cayera y trajera la desgracia a toda la isla. Dicen que los sacerdotes palmeros se acercaban a su base con las ofrendas y al llegar a su pie decían:
-Dicen que Idafe caerá.
A lo que respondían al unísono: -Dale lo que traes y no caerá.
Y ahí sigue, desafiando la gravedad desde hace millones de años. Mientras tanto, abajo, en los riachuelos que huyen hacia el mar, su más feroz enemigo sigue royendo con paciencia los cimientos de sus pies de roca. El agua.
Visitas imprescindibles:
Dos Aguas, Idafe y la Cascada de Colores: Taburiente hay que caminarla para apreciar su riqueza. Desde el Barranco de Las Angustias parte el sendero que lleva al área de acampada. El camino discurre paralelo al cauce del riachuelo. A una hora de camino se encuentra Dos aguas, un lugar donde confluyen dos corrientes de agua, una ferruginosa y otra normal. Si tomamos el desvío de la izquierda accederemos a la subida de El Reventón, desde donde se disfrutan vistas espectaculares del Roque Idafe. Si optamos por la senda de la derecha, a unos 300 metros, está la cascada de colores, un salto de agua que ha pintado de colores las rocas por las que el agua corre.
Acceso desde Barranco de Las Angustias
 | | | Cascada de Colores. ARCHIVO |
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Mirador de la Cumbrecita: Se trata de un balcón colgado a 1.287 metros sobre el nivel del mar donde se puede admirar una panorámica global del parque con vistas a las paredes del circo rocoso y al fondo de la Caldera. En las inmediaciones (camino hacia la zona de Acampada) se encuentra la Cueva de Tajodeque, única estación rupestre de la isla con inscripciones alfabetiformes.
Acceso desde carretera LP 2 (Santa Cruz de la Palma-El Paso)
Roque de los Muchachos: Es la altura máxima de la isla y un mirador privilegiado para observar toda la extensión del parque. También cuenta con una pequeña estación de grabados rupestres aunque de tipología espiciforme. Alberga uno de los complejos astrofísicos más importantes del mundo.
Acceso. Desde Garafía: cruce de Hoya Grande LP-1 desvío Roque de Los Muchachos LP113. Desde Santa Cruz de La Palma LP-1032 dirección Roque de los Muchachos.
Centro de Interpretación: Pequeña exposición que desentraña todos los secretos del parque. Cuenta con sala de audiovisuales y servicios de cafetería y tienda. También cuenta con un pequeño jardín botánico en su exterior. En este lugar se tramitan los permisos de acampada (Máximo 3 días y 100 plazas).
Carretera General de Padrón
Abierto todos los días de 9 a 14 y de 16 a 18,30
Tfno: 922 49 72 77
Fax: 922 49 70 81
E-mail: caldera@mma.es
(descargar mapa)