Un remanso de paz entre las espumas del Atlántico palmeroEl Charco Azul: la playa del municipio de San Andrés y SaucesLa costa palmera se da pocos respiros. Por lo general, la más abrupta de las Islas Canarias suele encontrarse con el mar con abismos de roca negra y cabos atormentados donde el Atlántico suele rugir con violencia. A parte de las playas de arena negra de la desembocadura de los grandes barrancos, como Puerto Naos o Los Cancajos, la costa de la Isla Bonita tiene pocos lugares donde acercarse de manera amable al mar. El Charco azul, en el municipio norteño de san Andrés y Sauces, es uno de estos espacios que, de la mano del hombre, han adaptado la roca al gusto del bañista. Esta piscina de mar con aguas tranquilas suele ofrecer el contrapunto calmo a una costa normalmente movida. | | | Imagen aérea de la costa del Charco Azul. M. MEDIO AMBIENTE |
|
La costa norte de la isla de La Palma siempre se ha caracterizado por la bravura de su mar. Desde la altura por donde transcurren las principales vías de comunicación de la isla, la costa suele verse como una línea blanca de espuma formada por un océano que suele golpear con fuerza las costas negras y escarpadas de una isla que huye hacia el cielo a los escasos metros de haber abandonado las profundidades del mar. Pocas son las oportunidades a lo horizontal en un territorio que en apenas diez kilómetros lineales se pasa del mar a los 2.400 metros de altura. Por eso las playas no abundan en La Palma. A parte de las excepciones de Los Cancajos, Puerto Naos o Tazacorte, entre pocas otras (en la desembocadura de los grandes barrancos de la isla), la costa de la isla bonita sólo se permite pequeños entrantes entre las rocas como minúsculos remansos de paz entre las espumas del Atlántico.  | | | Vista del Charco Azul. ARCHIVO |
|
Uno de esos descansos del mar es el Charco Azul, en la atormentada costa del municipio de San Andrés y Sauces. Desde la carretera, como ya comentamos con anterioridad, casi ni se intuye. El camino baja hacia el acantilado entre grandes fincas de plataneras y de improviso, nos surge esta pequeña piscina de agua de mar que por la transparencia de sus aguas y el juego de luces que hace el sol sobre su fondo de piedras, recibe este nombre. Porque el agua, aquí, es azul. Azul de verdad.
El Charco azul es una piscina natural de agua de mar que se renueva cada marea alta. Una valla de piedra la separa del mar abierto lo que garantiza una óptima calidad de las aguas que se renuevan con el flujo natural de las mareas. Los estudios realizados por el Servicio Canario de Salud ponen de manifiesto que el estado de limpieza de este lugar es inmejorable. El charquito no mide más de 40 metros de largo por 15 de ancho, pero aún así se ha convertido en uno de los lugares preferidos de los palmeros para pasar un día de playa. El Charco Azul también dispone de una gran plataforma acondicionada como solarium y hasta una piscina pequeñita para que los niños chapoteen sin problemas. Trampolines para arrojarse a las aguas tranquilas, escaleras, duchas de agua dulce... que más se puede pedir.
La paleta de atractivos se completa con los servicios que presta el pueblecito que ha prosperado junto a esta particular playa. Lo mejor, alternar un chapuzón y un baño de sol con los magníficos pescados frescos de la zona en cualquiera de los restaurantes del lugar.
Palabras Clave: La Palma, Mar, Playa, Charco, San Andrés y Sauces, Charco Azul, marea, Solarium, Agua, Baño, Chapuzón, Sol, Solarium, Servicios.