Las guerras de nuestros antepasadosLos fondos del Museo de la Naturaleza y el Hombre hacen un recorrido por los conflictos armados de los guanchesLas sociedades insulares siempre se vieron constreñidas por las limitaciones que les imponía una geografía de estrechas dimensiones. Por ello, no es de extrañar que las poblaciones prehistóricas de Canarias se vieran inmersas en un estado de permanente conflicto entre los diferentes grupos humanos que vivían en cada una de las islas. Una magnífica exposición del Museo de la Naturaleza y el Hombre de Tenerife hace un repaso a la dinámica de los conflictos en la isla antes de la llegada de los europeos.  | | | Panel en el que se muestra una pelea intergrupal. ARCHIVO |
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La economía, independientemente del grado de desarrollo de las sociedades que la practican (o la padecen), siempre se ha basado en la gestión de recursos limitados e indispensables para la supervivecia de los grupos humanos. El control de estos recursos ha sido fuente de conflictos que se han solucionado de diferentes maneras. En las sociedades igualitarias, los roces entre individuos se dirimen en el seno de la comunidad bajo instrumentos de arbitraje consensuados. En los grupos jerarquizados, mediante el uso de la coherción o la fuerza. Los primeros pobladores que llegaron a Canarias se encontraron con nichos ecológicos limitados. La supervivencia en contextos insulares es siempre más comprometida que en territorios continentales, un extremo que conformó la creación de sociedades siempre preocupadas por lograr sus mínimos existenciales.
 | | | Cráneo con una lesión mortal. ARCHIVO |
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Si hacemos caso a todos los indicios, independientemente del modo en que llegaron o quién los trajo, los antiguos pobladores del Archipiélago importaron los usos sociales y políticos de las tribus bereberes del norte de África, esto es, un sistema de relaciones sociales basadas en lo que los expertos denominan segmentariedad. Según Evans Pritchard (en su magnífica monografía sobre los Nuer sudaneses), las sociedades segmentarias se caracterizan por la división del cuerpo social en partes o segmentos que, aunque dicen descender de un antepasado común, están en permanente conflicto con alianzas y contraalianzas que tienden a buscar un equilibrio que permite la supervivencia del propio sistema.
En el caso que nos ocupa (Tenerife), los conquistadores castellanos se encontraron una isla dividida en nueve menceyatos (que se identificaron como reinos según la propia ideología de los europeos) no muy bien avenidos entre sí. Las crónicas de la conquista, que hablan de contínuos conflictos armados entre los propios guanches (pobladores prehispánicos de Tenerife) y las evidencias arqueológicas nos hablan de un pueblo belicoso donde el conflicto jugó un importante papel en el día a día social. Pese a ello, los guanches no conocieron la guerra en un sentido 'moderno' hasta que desembarcaron los castellanos en sus costas a finales del siglo XV.
 | | | Reconstrucción de tratamiento. ARCHIVO |
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Los grupos humanos que habitaban Tenerife antes de 1496 se vieron envueltos en pequeños conflictos armados por el control de los recursos. Como pueblo eminentemente pastoril (como todos los del Archipiélago salvo los canarios --Gran Canaria--) los guanches entendían que el control de pastos y ganados era la base para garantizar la subsistencia del grupo. Según los expertos, el control sobre estos recursos sería la causa principal de conflicto, que, en ningún caso alcanzaría los niveles de destrucción que importaron los europeos. Lo que se pretende es consolidar la posesión o acceder al control de ciertos bienes no eliminar físicamente al contrario, lo que no quita que en estas peleas se produjesen bajas. Lanzas de madera, proyectiles de piedra, dardos y mazas con cabeza de piedra fueron las armas de unos pastores que se convertían en guerreros cuando las circunstancias así lo exigían. El concepto de ejército permanente también les era desconocido por lo que no se puede hablar de guerra propiamente dicha, sino de peleas puntuales, aunque frecuentes.
Y ¿Cómo han llegado los expertos a esa conclusión? Las crónicas, como hemos dicho con anterioridad, se han ocupado profusamente del tema, unos indicios que se han visto confirmados por la arqueología. El descubrimiento de las armas anteriormente descritas hacen pensar en la existencia de conflictos armados, un extremo que también se pone de manifiesto cuando se analizan rastros de lesiones y traumatismos en los restos de aquellos hombres que un día vivieron y lucharon en la Achinet de nuestros antepasados. Contusiones producidas por piedras y mazas y heridas propias de lanzas y punzones aparecen en algunos restos humanos, lo que nos da pistas más que suficientes para asegurar que los guanches peleaban entre sí. La mayoría de estos restos presentan huellas de curación y rastros de procedimientos quirúrgicos primitivos y otros, los menos, nos hablan de heridas graves que terminaron por causar la muerte a los contendientes.
 | | | Reconstrucción de la asistencia a los heridos. ARCHIVO |
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Pero, ¿cómo peleaban? Si hacemos caso a los cronistas de la conquista, los guanches se enfrentaban a la guerra desnudos "solo cubiertas sus partes deshonestas" (Fray A. Espinoza) portando varas, lanzas afiladas al fuego y protegiéndose de los golpes con escudos realizados con corteza de drago o con "sus tamarcos liados a los brazos" (Ibidem). Las escaramuzas no duraban demasiado ya que el objetivo no era la eliminación física de los contrincantes sino demostrar la superioridad de un grupo sobre el otro. A la llegada de los europeos el concepto de guerra variaría rotundamente. Entonces, los guanches tuvieron que medir fuerzas con un adversario que portaba formas menos civilizadas de conflicto.
La exposición La Guerra de los Guanches permanecerá abierta hasta el próximo 8 de enero de 2006 en horarios de martes