El gigante que guarda la ciudad de IcodEl Drago se ha convertido en símbolo vegetal indiscutible de la isla de TenerifeSe yergue en un rinconcito de Icod de los Vinos como si quisiera esconderse de miradas indiscretas. Allí, mirando al barranco, sigue desafiando al tiempo y viendo pasar pueblos, siglos y, desde hace dos siglos, turistas. Aunque no es más que un buen ejemplar de su especie, se le conoce como El Drago, como si fuera el máximo exponente de su especie, un símbolo vegetal que ha dado la vuelta al mundo como el auténtico icono vivo de la isla de Tenerife. | | | Parque del Drago, en Icod. ARCHIVO |
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Según la tradición oral, este magnífico ejemplar de Drago canario lleva allí desde milenios. Para los isleños es el Drago Milenario, un soberbio ejemplar de Dracanea Draco que ha visto pasar a los menceyes guanches (dirigentes políticos de los guanches), a los conquistadores, a los científicos del siglo XIX y a los millones de turistas que, cada año, visitan la isla de Tenerife. Estudios recientes, elaborados al albor de las más modernas técnicas de estudio botánico aseguran que su edad no va más allá de los 600 años. Según esta nueva datación, que deja muy atrás aquella de Alexander Von Humboldt que llegó a hablar de 4.000 años como edad aproximada del drago, este símbolo vivo de la isla de Tenerife empezó a levantarse del suelo cuando los aborígenes vivían el epílogo de su cultura. Y no es poco.
 | | | Vista general del Drago. ARCHIVO |
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Los dragos son árboles mitológicos. Desde la antigüedad, a su sabia, que se vendía en los puertos del Mediterráneo en polvo a precio de oro, se le han atribuido efectos milagrosos y sanadores y hasta El Bosco, en su ‘Jardín de las Delicias’, lo pintó como árbol de paraíso. Y es que los árboles de esta especie sólo crecen en Canarias, Madeira, Azores, Cabo Verde, Marruecos, Somalia y Socotora, una pequeña isla del Mar Rojo. Siempre ha sido un árbol vinculado con destinos exóticos.
Los que crecen en Canarias son de la especie es Dracaena draco y pertenece a la misma familia que las pitaras y las yucas. Vive de forma natural en los archipiélagos de Madeira, Cabo Verde y Canarias, dentro de éste último en las islas de La Palma, Tenerife y Gran Canaria. Aunque los ejemplares más populares de dragos se hallan ubicadas en jardines y fincas cultivadas, también crecen en estado silvestre formando parte de los reductos de vegetación arbórea propios de la zona de medianías bajas de las islas centrales y occidentales. En algunos lugares de Tenerife, La Palma y Gran Canaria se pueden ver todavía junto con palmeras, acebuches y almácigos.
El Drago de Icod es, en la actualidad, el ejemplar de más porte que se conoce de esta especie. Mide alrededor de 17 m. de altura, con un tronco cuyo perímetro basal es de 20 metros y una altura hasta la primera ramificación de 8 metros, estimándose su peso en 65 toneladas; su enorme copa está constituida por unas 7 ramas grandes que a su vez se ramifican en unas 290 ramas secundarias cuyo peso se calcula en unas 80 toneladas. Los dragos no presentan anillos de crecimiento anual, de ahí la dificultad para determinar su edad, una característica importante son las raíces aéreas que surgen de las ramas y crecen hacia abajo a modo de estalactitas, algunas alcanzan el suelo y actúan a su vez como raíces y columnas de apoyo a un ejemplar que, como ya hemos dicho con anterioridad pesa más de sesenta toneladas.