Un paseo por las arrugas más bellas de la Isla de TenerifeEl Parque Rural de Teno aúna una naturaleza espectacular con caseríos de marcado sabor tradicionalTeno es un mundo aparte. Aislado del resto de la isla hasta hace pocos años, este Parque Rural encajonado entre valles y estrechos barrancos ofrece alguno de los paisajes naturales y humanos más auténticos de Tenerife. Una carretera que une los cascos urbanos de Buenavista del Norte y Santiago del Teide permite4 dar un paseo por los rincones más espectaculares de un paraje pétreo modelado a fuego y desgastado, grano a grano, por la acción del agua y viento tras millones de años de trabajo. El resultado es un lugar sorprendente. | | | El caserío de Masca es una parada obligada dentro del Parque Rural de Teno. ARCHIVO |
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El Parque Rural de Teno conforma el extremo noroccidental de la isla de Tenerife. Se trata de un macizo volcánico antiguo cuya edad supera ampliamente los 30 mnillones de años. Estamos ante la que los geólogos denominan paleotenerife, la zona donde afloran los materiales más antiguos de la isla. Por ello los procesos erosivos han modelado a su gusto un paisaje primario, aunque de gran belleza, en el que dominan los grandes acantilados costeros (Los Gigantes) y profundos barrancos que recorren el interior del macizo. Las últimas manifestaciones volcánicas encauzaron sus coladas por antiguos valles y fosilizaron algunos acantilados, abriéndose en forma de abanico al alcanzar la costa y dando lugar a islas bajas como la de Buenavista o la de Teno Bajo. La orografía actual de Teno está caracterizada por sus fértiles valles, como el de El Palmar, y por sus profundos barrancos, que como el de Masca, suelen desembocar en pequeñas playas de arenas negras. Sin embargo, lo más representativo de la costa de Teno son sus cantiles costeros, como el ya mencionado de Los Gigantes, que alcanza cotas superiores a los 500 metros sobre el nivel del mar.
 | | | Altos de Teno entre El Palmar y Masca. ARCHIVO |
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Esta grandiosidad geológica tiene también su reflejo en una concentración de biodiversidad impresionante. Los ecosistemas son de lo más variado y van desde las zonas de Laurisilva y Monteverde de los altos de la zona de El Palmas, al pinar de los escarpes de Santiago del Teide acabando con las típicas formaciones de tabaibal-cardonal de las cotas bajas de los barrancos próximas al mar. Por su altitud y exposición, Teno ofrece una gran diversidad biológica y constituye un importante refugio para algunas especies amenazadas, como las palomas de la laurisilva o los lagartos endémicos. La formación de monteverde se extiende por las zonas expuestas al alisio y cuenta con una magnífica representación de fayas, palos blancos, acebiños, madroños, en el Monte del Agua. En la vertiente meridional del Parque los elementos florísticos más destacados son las retamas y las tabaibas, junto con otras especies propias de zona de transición, mientras que en los taludes de la vertiente norte destacan restos de bosque termófilo, especialmente palmeras, dragos y granadillos. Por último, en la Punta de Teno se encuentra una de las mayores y mejor conservada comunidades de tabaibas y cardones de la isla, cuya espectacularidad radica en su abundancia y en el porte que alcanzan algunos ejemplares.
 | | | Punta de Teno. ARCHIVO |
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El buen estado de la red viaria que atraviesa el Parque aconseja reservar un día de estancia en la isla para conocer de cerca los encantos de un espacio natural increíble que, además, ofrece la posibilidad de conocer alguno de los caseríos más pintorescos de Tenerife. Nosotros iniciamos la marcha en la localidad norteña de Buenavista del Norte, aunque antes de internarnos montaña arriba conviene seguir algunos kilómetros más y llegar a la Punta de Teno para ver Los Gigantes desde una perspectiva diferente. Desde Buenavista del Norte sólo hay que tomar la carretera hacia El Palmar. La carretera serpentea hacia arriba entre bancales de viñedos y viejas casonas solariegas hasta el imponente Valle de El palmar. A la izquierda, los montes bañados por el Alisio se cubren del verde propio de la Laurisilva, mientras que a nuestra derecha, el paisaje más austero del pinar cubre las cimas de los cerros. Conviene darse una vuelta por las veredillas de El Palmar, un pueblo con sabor en el que destacan algunas muestras soberbias de arquitectura popular.
Seguimos hacia delante subiendo hacia Las Portelas para encarar la parte más espectacular de la travesía. La carretera abandona el Valle (increíbles las vistas sobre el Teide) y se interna en el macizo. Se suceden los miradores sobre el mar hasta llegar a Masca, un lugar aparte. Estamos ante uno de los pueblecitos más encantadores de Canarias. Casas típicas perfectamente restauradas nos acercan a lo que debió ser el paisaje agrario isleño hasta hace algunas décadas. La lejanía por carretera de este paraje, aislado hasta hace escaso tiempo, ha permitido que masca permanezca anclado en el pasado. Un museo etnográfico, alojamientos y una completa oferta de restaurantes y tiendas de artesanía hacen de Masca la parada ideal antes de abandonar el parque. Desde aquí sale el sendero hacia la Playa de Masca, una de las rutas míticas del treeking insular.
Aún impresionados por los encantos de Masca seguimos hacia delante en dirección a Santiago del Teide. La carretera sube para coronar los altos del valle donde se asienta la pintoresca población de Santiago del Teide. Desde aquí, si tenemos la suerte de llegar con las últimas luces del día, se pueden admirar las mejores vistas de toda la isla sobre el Teide, que aparece allá arriba rodeado por una corona de pinos. Después de bajar a Santiago del Teide conviene repetir la operación del principio de la ruta y seguir algo más hasta Puerto Santiago, al nivel del mar, y ver justo desde el otro lado el imponente espectáculo vertical de Los Gigantes.
 | | | El Teide desde los altos de Teno; en primer término, Valle de Santiago del Teide. ARCHIVO |
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