Año de BajadasEl Hierro y La Palma se engalanan para recibir a sus patronasEs año de bajadas. Las islas de El Hierro y La Palma se preparan para vivir sus fiestas grandes en un año en la que coinciden dos de las festividades más multitudinarias del Archipiélago canario. La Bajada de la Virgen de Las Nieves, en la ciudad de Santa Cruz de La Palma, y su homónima de la Virgen de Los Reyes, en el Hierro, se celebran cada cinco y cuatro años, respectivamente. Este año, en un ritual que se repite cada dos décadas, las fiestas mayores de palmeros y herreños coinciden en el tiempo. | | | Los enanos, icono central de la fiesta palmera. ARCHIVO |
|
El mes de julio trae sones de fiesta grande al Archipiélago canario. Este año, como sucede cada dos décadas, las fiestas de las islas de El Hierro y La Palma coinciden en el tiempo y convierten a estas dos pequeñas islas en el epicentro de la tradición canaria. Será en unos pocos días, pero herreños y palmeros llevan ya muchos meses preparando sus bajadas, un ritual que se repite cada cuatro años en el caso de El Hierro y cinco en La Palma y que reúne a los isleños de dentro y fuera de la isla. La Bajada es la antítesis de la tradicional fiesta religiosa canaria. La romería es una de las manifestaciones festivas más extendidas del Archipiélago; en ellas, los romeros caminan hacia el santuario del santo o patrona local. La bajada es otra cosa. En la bajada, es la representación de la divinidad, en este caso la virgen, la que abandona su santuario tradicional y avanza hacia los fieles recorriendo el camino que separa su residencia habitual de la iglesia matriz de la isla.
En el caso palmero, la Virgen de las Nieves sólo ha de recorrer apenas una decena de kilómetros para cubrir la distancia entre su santuario y la Iglesia Matriz del Salvador y todo el recorrido se desarrolla en el termino municipal de Santa Cruz de La Palma. En el caso herreño, los romeros que acompañan a la Virgen de Los Reyes han de caminar 28 kilómetro para llegar a Valverde desde el santuario de la Dehesa, al otro extremo de El Hierro.
La Bajada herreña
 | | | Imagen de la bajada herreña. ARCHIVO |
|
Según la tradición, la Virgen de los Reyes llegó a El Hierro el 5 de enero de 1546 (noche de Reyes) a bordo de un barco que, de camino de América, recaló en la isla para comprar víveres. Según parece, unos pastores cambiaron leche y queso por una pequeña talla de la Virgen que, pronto, quedó vinculada a la religiosidad de los pastores de La Dehesa. Poco a poco, la Virgen de Los Reyes fue ganándose el fervor de los herreños, una relación que llegaría a su punto culminante en 1740, cuando la isla sufre una gran sequía. Las autoridades decidieron llevar a la imagen en procesión hasta Valverde y, según las crónicas, los ruegos encontraron eco con uno de los años más abundantes en agua de la historia herreña.
Los habitantes de El Hierro agradecieron la intermediación de la virgen haciendo un voto por el cuál se obligan a traer a la imagen hasta Valverde cada cuatro años para rendirle homenaje. Este año toca. Aunque las bajadas tienen aparejadas un completo programa de actividades culturales y religiosas, este mes intenso tiene hitos imprescindibles: en el caso de El Hierro, es la propia bajada la principal atracción de las fiestas. El 2 de julio, los herreños se echarán al Camino de la Virgen, 28 kilómetros de fervor entre el santuario de la imagen en La Dehesa y la iglesia matriz de Valverde. El pueblo de El Hierro acompaña a su virgen atravesando la espina dorsal de la isla por bosques de laurisilva, pinares y paisajes volcánicos que tiene su punto culminante en la Cruz de los Reyes, en la parte más alta de la isla.
 | | | Romero herreño. ARCHIVO |
|
Uno de los elementos más importantes de la tradición es el baile. La Virgen de los Reyes es una imagen de advocación ganadera y esta circunstancia tiene su fiel reflejo en el ritual de la bajada. El antropólogo Alberto Galván Tudela en su libro ‘Las fiestas populares canarias’ asegura que el baile típico de la bajada herreña es una evocación al carácter ganadero de la economía herreña. El coro de bailarines bailan al son de tambores y pitos (flautas) en una letanía de ida y vuelta bajo la dirección de hipotéticos pastores. Y así avanzan los representantes de cada pueblo hasta sus rayas.
El camino de la Virgen está dividido en rayas que coinciden con los territorios jurisdiccionales de los pueblos de la isla. En cada territorio, el pueblo al que pertenece tiene el honor de transportar el camarín de la virgen, un pequeño tabernáculo de madera y cristal, y demora todo lo posible su llegada a la siguiente raya, provocando las protestas de los siguientes relevistas. Una vez en Valverde, se sucederán los actos y visitas de la sagrada imagen a los pueblos de la isla que culminarán con la subida, momento en el que la imagen de la Virgen de los Reyes desandará lo andado y volverá a su santuario hasta la próxima bajada. Habrá que esperar a 2009 para disfrutar de este espectáculo.
Una bajada con gusto nobiliario
Cada cinco años, Santa Cruz de La Palma se prepara para recibir a la Virgen de las Nieves. Los orígenes de esta imagen no están tan claros como otras vírgenes y santos de Canarias. Para algunos, la talla ya estaba en La Palma cuando llegaron los españoles. Otros, sin embargo, aseguran que la imagen llegó a la isla de la mano del conquistador Alonso Fernández de Lugo que la encontró en el valle de Agaete durante la conquista de Gran Canaria. En el origen del rito si hay coincidencias con el caso herreño. Si la virgen de El Hierro se erigió como buena provisora de aguas en tiempos de sequía, su homónima palmera tuvo mucho más trabajo. Según la tradición, la Virgen de las Nieves intercedió por los palmeros en una erupción volcánica en Fuencaliente (1646) y ante una plaga de langostas acaecida trece años más tarde. Pero, una vez más, fue la ‘actuación divina’ ante una sequía la que convertiría la bajada palmera en una tradición. Fue en 1676 cuando el obispo de Canarias convino celebrar la bajada cada cinco años en vísperas de la Purificación de la Virgen (mes de julio). La primera se celebró en 1680 y hasta ahora es una de las manifestaciones populares más importantes del Archipiélago.
 | | | Bajada palmera. ARCHIVO |
|
En sus primeras ediciones, el programa de actos se centraba en el aspecto religioso del evento. Novenas, misas y representaciones teatrales sobre los ‘misterios marianos’ concentraban la atención de unas fiestas que, ahora, tienen una dimensión cultural y festiva que trasciende lo religioso. Conciertos, muestras de artesanía, bailes, verbenas y espectáculos deportivos completan un basto programa de actividades de entre las que destacan el minué, representación versallesca que se celebra el miércoles de la segunda semana de julio, el Carro Alegórico y Triunfal (viernes), la procesión de bajada (que se celebra el sábado y el domingo) o el diálogo entre el Castillo y la Nave (domingo) en el que se evoca el pasado marinero de la ciudad.
Pero, sin duda alguna, es el jueves el día más ‘importante’ de la fiesta. Es el día de la Danza de los Enanos, un baile caricaturesco que hunde sus orígenes en el siglo XIX. Un grupo de hombres se transforman en segundos en un concurrido coro de enanos que bailan frenéticamente al son de una polka que se ha convertido en el himno oficioso de la isla de La Palma. Es curioso ver como el punto culminante de una fiesta eminentemente religiosa es tomado al asalto por una danza de tintes burlescos. El cinco de agosto, la virgen subirá a su santuario de Las Nieves y los palmeros volverán a esperar pacientemente otros cinco años para que vuelva a producirse el milagro.