La última escala tranquila de la BountyLa nave más famosa de la armada británica recaló en Tenerife durante el viaje del motínLa importancia del Archipiélago como puerto de escala en las rutas marítimas se puso de manifiesto casi desde la conquista. Por las bahías isleñas desfilaron barcos de cien nacionalidades poniendo de manifiesto la importancia estratégica de las islas. Barcos famosos y anónimos siguen echando el ancla en Canarias en viajes afortunados o desastrosos. Quizá uno de los más desafortunados fue la Bounty, que estuvo en Tenerife durante su expedición a los mares del Sur. | | | Imagen de una de las réplicas de la fragata Bounty. ARCHIVO |
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Durante más de tres siglos, los puertos de Canarias se convirtieron en escala de paso obligado para la gran mayoría de expediciones de exploración y científicas que surcaron los siete mares del globo. De Colón a Darwin, innumerables marinos pasaron por esta agua para aprovisionarse o descansar para afrontar largas travesías en busca de nuevos territorios o descubrimientos científicos. A finales del siglo XVIII, el Almirantazgo inglés preparó una expedición a los mares del sur con la intención de lograr la aclimatación del famoso árbol del pan a las colonias caribeñas de su majestad británica. Con esta medida, la corona pretendía cubrir las necesidades alimentarias de una cada vez más numerosa colonia de esclavos africanos obligados a trabajar en las plantaciones caribeñas. La misión se encargó al teniente de navío William Bligh, que se había destacado como hábil marino a las órdenes de Tomas Cook. Para ello dispondría de una pequeña fragata de tres palos que iba a pasar a la historia: La HMS Bounty
 | | | Vista de la popa de la réplica de la Bounty. ARCHIVO |
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El 23 de diciembre de 1787, partía la Bounty desde el puerto de Spithead. La nave puso proa al sur con la intención de derrotar hasta el cabo de Hornos, pero como otros muchos, el capitán Bligh hizo una pequeña escala técnica en Canarias. La elegida fue Tenerife y el 6 de enero de 1788 la Bounty echó el ancla en la rada del puerto de Santa Cruz. Por delante quedarían seis días de estancia antes de cruzar el atlántico en busca del temido paso hacia el Pacífico Sur. De la estancia del mítico barco entre nosotros muy poco se sabe. Una carta de Bligh al naturalista Joseph Blanks, promotor del viaje, y la declaración del mismo ante el Almirantazgo tras su vuelta a Inglaterra son las únicas pistas de la estancia de la Bounty en tierras tinerfeñas.
Sabemos que David Nelson, botánico de la expedición, aprovechó la escala técnica en la isla para visitar el valle de La Orotava y lo que ahora es el parque Nacional del Teide para recoger muestras de flora autóctona. Hay quien se atreve a insinuar que Nelson ascendió al pico, pero poco más se sabe de lo que pasó durante aquellos seis días en los que uno de los barcos más famosos de la Historia recaló en aguas canarias. De Tenerife partieron el 12 de enero 1788 en busca de la costa de Sudamérica y el Cabo de Hornos. Aquí empezaron los problemas.
 | | | ¡Lista para abrir fuego! ARCHIVO |
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Después de intentar sin éxito cruzar el cabo de Hornos, la Bounty se dirigió al cabo de Buena Esperanza al que llegó en mayo de 1788. Un interminable viaje por los mares del sur con parada en Tahití (no habían pisado tierra desde su estancia en Tenerife) encrespó los ánimos de una tripulación que, según Bligh cometía continuos actos de indisciplina. La severidad del capitán y la fuerte personalidad del segundo de abordo, Fletcher Christian, acabaron en un motín que ha provocado ríos de tinta, especulaciones y varias películas de Holliwood. Los amotinados abandonaron a Bligh y a otros 18 hombres en un pequeño esquife de 12 metros. El capitán demostró entonces su pericia marinera cubriendo en 47 días una distancia de más de 3.500 millas hasta Timor sin perder un solo hombre (Nelson moriría cinco semanas después de unas fiebres). De allí volvió a Inglaterra donde prosiguió con su brillante carrera naval.´
Los amotinados se repartieron entre Tahití (los que se quedaron allí fueron posteriormente apresados) y la isla de Pitcarn, lugar en el que quemaron a la Bounty. En esa isla perdida en el pacífico Sur (ahora posesión británica) siguen viviendo los descendientes de Christian y sus compañeros dando fin a una historia que vivió uno de sus primeros capítulos en aguas de nuestro Archipiélago.
¿Quieres navegar en la réplica de la Bounty?
www.tallshipbounty.org
 | | | Imagen de la película 'Rebelión a bordo' (Metro-Goldwyn-Mayer) protagonizada por Marlon Brando. ARCHIVO |
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