No hace mucho tiempo que cientos de adinerados ciudadanos del centro y norte de Europa viajaban hasta Gran Canaria para tomar baños en aguas medicinales. Durante la segunda mitad del siglo XIX, el turismo de balnearios se consolidó como una de las fuentes de riqueza más importantes de la isla. Hoy, aquellos edificios están en desuso, pero las aguas siguen fluyendo con las mismas propiedades terapéuticas de siempre. Hay proyectos para recuperar una industria antaño próspera, pero por el momento hay que conformarse con visitar algunas fuentes y beber sus aguas milagrosas.
Los baños de mar son una importante fuente de salud. Estudios médicos han demostrado que el agua de mar contiene propiedades físicas y químicas que favorecen el ejercicio físico y la absorción de determinadas sustancias muy beneficiosas para nuestro organismo. Desde el siglo XIX, los médicos han recomendado los baños de mar para tratar enfermedades respiratorias y cardiovasculares. Las playas de Canarias ofrecen todo un caudal de salud que completa su atractivo como destino turístico.
El Turismo de Salud es una de las apuestas del Gobierno de Canarias para aumentar la calidad del sector en las Islas Canarias. De un tiempo a esta parte han proliferado todo tipo de establecimientos con estas características por todo el Archipiélago que se está convirtiendo en un destino sólido para los que usan sus vacaciones para reparar cuerpos y mentes. En la zona de Playa del Águila (Sur de Gran Canaria) un pequeño complejo aúna la calidad de la atención personalizada y unas instalaciones de salud de primer nivel.