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Los viajes por Canarias del explorador de las fuentes del Nilo
Richard Burton visitó con asiduidad el Archipiélago y dedicó alguna de las mejores páginas de la literatura de viajes a las islas
Canarias fue siempre punto de mira para viajeros de todas las épocas. Su condición de escala entre Europa, África y América posibilitó que miles de grandes personajes de la Historia arribaran a sus costas por las más variopintas razones aprovechando las escalas de los barcos que conectaban a las metrópolis europeas con sus colonias africanas. A mediados del siglo XIX, un viajero de fama mundial llamado Richard Burton llegó por primera vez a Canarias en su camino desde Liverpool a Fernando Poo. Lo que vio pareció gustarle, porque repitió en otras tres ocasiones.
| Un prusiano en Tenerife
La visita de Alexander Von Humboldt al Archipiélago canario
La ilustración elevó a la ciencia a categoría de religión. Al albor de los nuevos tiempos y el ansia de conocimientos, una legión de naturalistas recorrió el planeta en busca de nuevas especies vegetales y animales con el fin de completar el catálogo de conocimientos humanos. Desde el principio, Canarias se convirtió en objetivo prioritario de los científicos. En 1799, un joven prusiano llamado Alexander Von Humboldt hizo escala en Tenerife durante su viaje alrededor del mundo. |
Una Lady victoriana en Gran Canaria
Agatha Christie disfrutó de largas estancias en la capital grancanaria
Al socaire del mejor clima del mundo y los intereses económicos de los súbditos de su graciosa majestad, Canarias estableció una muy buena relación con Inglaterra. Fruto de esta amistad llegaron a las islas los primeros turistas abriendo el camino a la principal industria del Archipiélago. A finales de la década de los 20, una prometedora escritora llamada Agatha Chrisrtie inició un idilio de amor con Gran Canaria que duraría más de 40 años. |
Sir Harvey y la isla perdida
Las aventuras de un lord escocés en San Borondón
Dice la leyenda que al oeste de las islas de El Hierro y La Palma hay una misteriosa tierra que aparece y desaparece. Surge tan pronto se va y encierra maravillas incalculables. Envuenta en la niebla del misterio durante siglos, esta isla, la 'non trubada' (no encontrada) fue a la que arribó el santo irlandés San Brandan cuando salió a evangelizar las islas del Atlántico. Pero de ella nada más se ha sabido desde entonces y todos los que han salido en su búsqueda han tenido al fracaso como cruel compañero de viaje. ¿Todos? A finales del siglo XIX, un sir escoces, prendado del misterio de la isla misteriosa, salió en busca de San Borondón y mantuvo hasta su muerte que lo había conseguido. |
La última escala tranquila de la Bounty
La nave más famosa de la armada británica recaló en Tenerife durante el viaje del motín
La importancia del Archipiélago como puerto de escala en las rutas marítimas se puso de manifiesto casi desde la conquista. Por las bahías isleñas desfilaron barcos de cien nacionalidades poniendo de manifiesto la importancia estratégica de las islas. Barcos famosos y anónimos siguen echando el ancla en Canarias en viajes afortunados o desastrosos. Quizá uno de los más desafortunados fue la Bounty, que estuvo en Tenerife durante su expedición a los mares del Sur. |
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